Viernes, 23 de octubre de 2026
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Abinader propone cambiar término para trabajadoras del hogar

El presidente cuestiona uso de la palabra 'doméstica' y aborda necesidades del sector laboral.

Trabajadoras del hogar en un hogar privado, realizando labores domésticas.
Trabajadoras del hogar en un hogar privado, realizando labores domésticas.

Durante generaciones, miles de mujeres dominicanas han dedicado sus vidas a cocinar, limpiar, lavar, planchar y cuidar niños dentro de hogares ajenos. Sin embargo, una parte significativa de estas trabajadoras continúa enfrentando dificultades para acceder a derechos laborales, protección social y remuneraciones dignas.

Recientemente, el presidente Luis Abinader cuestionó el uso de la palabra «doméstica», al considerar que tiene una connotación despectiva para quienes desempeñan labores remuneradas dentro de los hogares y a quienes definió como una segunda madre. «Yo creo que hasta la palabra doméstica es insultante. Eso hay que ir eliminando esa palabra», expresó mientras destacaba la importancia de esas mujeres, especialmente las dedicadas al cuidado y la crianza de los niños.

Sus declaraciones abrieron una discusión sobre el lenguaje y el reconocimiento social de estas trabajadoras y pusieron nuevamente sobre la mesa una problemática que organizaciones sindicales llevan años denunciando: la distancia entre los derechos reconocidos y las condiciones laborales que enfrenta el sector.

Para las representantes de estas organizaciones, sustituir una denominación tradicional puede significar un avance simbólico, pero no garantiza por sí solo mejores salarios, contratos escritos, acceso a la seguridad social ni protección frente a situaciones de abuso laboral.

Marubenny Pérez, secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadoras Domésticas (SINTRADOMES-CASC), valora el planteamiento del presidente Luis Abinader, al considerar que el término «doméstica» puede resultar despectivo, sin embargo, advirtió que el cambio debe estar acompañado de medidas concretas que permitan garantizar los derechos de las trabajadoras del hogar.

Pérez explicó que la verdadera dignificación del sector requiere salarios dignos, contratos por escrito, inclusión en la seguridad social, licencias de maternidad, jornadas de ocho horas, pago de horas extraordinarias y respeto dentro de las viviendas donde prestan sus servicios.

La dirigente señaló que estas demandas continúan pendientes, pese a que República Dominicana asumió compromisos internacionales dirigidos a mejorar las condiciones del trabajo doméstico remunerado. En ese sentido, insistió en que las autoridades deben concentrar sus esfuerzos en garantizar la aplicación efectiva del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que establece estándares de protección laboral para quienes trabajan en los hogares.

Desde SINTRADOMES-CASC, Pérez defendió la denominación «trabajadoras del hogar», pero advirtió que el problema no radica únicamente en la palabra utilizada para identificar al sector, sino en la falta de garantías que permitan ejercer plenamente los derechos laborales.

Uno de los principales desafíos señalados por el gremio es la limitada incorporación de las trabajadoras del hogar al sistema de seguridad social. Según sus declaraciones, en República Dominicana existen aproximadamente 276,240 personas dedicadas al servicio doméstico, de las cuales apenas 10,434 figuran afiliadas a la seguridad social.

Pérez considera que esta situación debe convertirse en una prioridad para las autoridades, especialmente por la vulnerabilidad económica que enfrentan muchas trabajadoras cuando envejecen o dejan de prestar servicios. La dirigente también advirtió que la falta de protección durante el embarazo constituye una de las problemáticas más sensibles, pues algunas trabajadoras pueden perder sus empleos sin contar con garantías económicas suficientes.

«La seguridad social no debe continuar siendo una aspiración, sino una protección efectiva para quienes contribuyen diariamente al funcionamiento de miles de hogares dominicanos».

La remuneración representa otro de los puntos centrales de las demandas del sector. En mayo de 2025 se anunció un aumento del salario mínimo del sector, que pasó de RD$10,000 a RD$13,000 mensuales, conforme a la Resolución CNS-02-2025 del Comité Nacional de Salarios.

Sin embargo, Pérez denuncia que muchas trabajadoras continúan percibiendo remuneraciones de entre RD$8,000 y RD$10,000 mensuales, mientras que algunas reciben pagos diarios de RD$500 o menos. La organización sostiene que el establecimiento de una remuneración mínima debe estar acompañado de mecanismos efectivos de supervisión, ya que algunas trabajadoras aceptan pagos inferiores por temor a perder su fuente de ingresos.

El gremio considera que el salario constituye uno de los elementos fundamentales para dignificar el trabajo remunerado dentro de los hogares, pero advierte que todavía existe una brecha entre las disposiciones anunciadas y las condiciones que describe el sector.

La ausencia de contratos escritos representa otra de las dificultades que enfrentan las trabajadoras del hogar. De acuerdo con las cifras facilitadas por la organización sindical, aproximadamente el 94 % de las relaciones laborales del sector se mantiene mediante acuerdos verbales, sin documentos que establezcan formalmente los derechos y obligaciones de las partes.

Esta situación puede generar dificultades cuando surgen conflictos relacionados con salarios, horarios, vacaciones, descansos o terminación de la relación laboral. Marubenny Pérez considera necesario avanzar hacia mecanismos de contratación que permitan establecer claramente las condiciones bajo las cuales las trabajadoras prestan sus servicios.

El gremio también reclama jornadas laborales de ocho horas y una regulación efectiva de las horas extraordinarias. Según sus denuncias, algunas empleadas que trabajan con dormida pueden permanecer disponibles durante jornadas de entre 10 y 12 horas, sin que exista una separación clara entre el tiempo de trabajo y los períodos de descanso.

La organización advierte que estas condiciones pueden dificultar el ejercicio de derechos y aumentar la vulnerabilidad de quienes dependen económicamente de sus empleadores.

Aunque el presidente Abinader considera necesario abandonar el término «doméstica», la denominación continúa reconocida en el ordenamiento jurídico dominicano. El artículo 258 del Código de Trabajo sigue vigente y define el trabajo doméstico como una actividad que se desarrolla en el hogar de otra persona.

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