Baní acusa tala de robles históricos sin autorización
La ciudad de Baní vive un momento de indignación tras la tala de árboles centenarios sin permisos oficiales.
La ciudad de Baní vive un momento de indignación tras la tala de importantes robles históricos, que se ejecutó sin autorización ni notificación institucional. La acción ha generado reacciones en medios locales, redes sociales y plataformas digitales, que han denunciado el daño ambiental y cultural.
Según información preliminar, el proyecto de remozamiento del centro urbano de Baní, con un presupuesto de 57 millones de pesos, incluyó la taladración de costados que albergaban robles firmes, frondosos árboles de mango y otros ejemplares que ofrecían sombra, refugio y comodidad a miles de habitantes.
Los árboles, que se encontraban en la zona de la Gobernación Peravia, el edificio de Oficinas Gubernamentales y el Hospital Nuestra Señora de Regla, fueron talados en un acto que ambientalistas, juristas y comunicadores locales han calificado como “un auténtico ecocidio urbano”.
Mientras sectores organizados y la ciudadanía observan con asombro los troncos amputados en las aceras, las explicaciones oficiales se han mostrado contradictorias. Algunos sectores vinculados al poder local intentan justificar la tala, alegando un supuesto deterioro del concreto y el envejecimiento de las especies.
Sin embargo, evidencias fotográficas, vídeos recopilados por diversas vías y la propia consistencia del roble, que puede vivir más de 2,000 años, desmienten que los árboles amenazaran la infraestructura o padecieran enfermedades mortales. La alta resistencia de la especie se debe a la densidad de su madera y a su contenido de taninos, que lo protegen contra hongos e insectos.
El aspecto más alarmante de este hecho no es solo la acción ejecutora, sino el silencio institucional que rodea la operación. Ecologistas banilejos sostienen que la tala de árboles de ese porte no se realiza en minutos ni de forma clandestina, pero durante el desarrollo del corte no existió notificación ni requerimiento de permisos ante el Ministerio de Medio Ambiente ni ante la Alcaldía del municipio.
Pese a tratarse de una intervención de alto impacto en pleno corazón de la ciudad, ni la Alcaldía ni la Dirección Provincial de Medio Ambiente intervinieron para detener la acción. Para los activistas y comunitarios, la falta de fiscalización previa configura una aparente “componenda de silencio” entre las entidades llamadas a velar por el patrimonio público.
La respuesta oficial previa, lejos de admitir el desacierto, profundizó la indignación cuando la vocera de la Gobernación catalogó la amputación del arbolado como un “mal necesario”. Un experto en diseño y planificación urbana que prefirió no identificarse indicó que el argumento de que la vegetación obstaculiza la estética arquitectónica resulta insostenible, afirmando que la arquitectura contemporánea “no compite con la naturaleza, sino que la integra, la dignifica y la rodea de armonía”.
Peravia es una provincia de clima semiárido, donde las temperaturas alcanzan niveles extremos en gran parte del año, por lo que la sombra de los robles constituía “una necesidad vital” de los ciudadanos. Esos árboles amortiguaban el calor abrasador, mejoraban la calidad del aire y cobijaban a diario a ancianos, estudiantes y trabajadores que esperaban transporte en el espacio donde se realizó la tala.
El abogado y ambientalista Ramón Pol advirtió que “una fachada puede remozarse e inaugurarse en cuestión de meses con un presupuesto millonario, pero un roble centenario tarda más de medio siglo en alcanzar su madurez y devolverle la frescura al entorno”.
Ante la magnitud del daño ambiental y simbólico, diversos sectores de la sociedad civil y medios de comunicación, encabezados por figuras locales como Daniel Lajara, exigen la convocatoria urgente a una rueda de prensa por parte de la Gobernación Provincial, la Alcaldía y la Dirección Provincial de Medio Ambiente.
La comunidad está exigiendo respuestas claras y documentadas a las siguientes preguntas: ¿Dónde está la autorización técnica y el estudio de impacto ambiental emitido por el Ministerio de Medio Ambiente para ejecutar dicha tala? ¿Quién fue el funcionario o técnico responsable de autorizar la eliminación total de los árboles en lugar de integrar el arbolado existente al diseño del remozamiento de RD$57 millones? ¿Cuál es el plan de remediación inmediata y las sanciones correspondientes por la ejecución de una obra pública al margen de los procedimientos legales ambientales?



