Viernes, 23 de octubre de 2026
Negocios

Sector de acondicionadores crece con el calor en República Dominicana

El aumento de temperaturas durante la temporada de verano impulsó las ventas de acondicionadores de aire, que casi triplicaron sus importaciones en la última década.

Acondicionadores de aire en tienda comercial en Santo Domingo.
Acondicionadores de aire en tienda comercial en Santo Domingo.

El “calor intenso” se presentó en la República Dominicana durante la temporada de verano, que terminó el mes pasado, registrando temperaturas históricas en algunas ciudades. Detrás de estas condiciones climáticas, un sector ha estado impulsando sus ventas: los comercios dedicados a la importación y venta de acondicionadores de aire.

El valor que ingresó al país en equipos para climatizar y sus partes casi se triplicó en la última década. Representantes del sector señalan que el aumento de la demanda por las altas temperaturas es el principal motivo. De 55.6 millones de dólares que se importó en 2017, la cifra pasó a 150.9 millones el año pasado, para un crecimiento del 171.4 %.

Cada año ingresan entre 650,000 y 700,000 unidades de acondicionadores de aire, resalta el asesor de la Asociación de Importadores de Refrigeración y Acondicionadores de Aire (AIRA), Marcelo Ureña, quien indica que los 30 miembros del gremio, entre los que figuran algunas de las principales tiendas de electrodomésticos, importan alrededor del 85 % de los equipos que entran al país.

Ureña, quien afirma que la expansión del sector es producto de la demanda asociada a las temperaturas, sostiene que solo entre diciembre y marzo de cada año se registra “un breve receso” en las ventas de los acondicionadores. “Es un receso prácticamente por la brisita que ocurre en diciembre, que la gente también incluye otros gastos y posterga esa necesidad de comprar el equipo”, agrega.

Las importaciones de equipos para climatizar y sus partes alcanzó su pico de 2026 el pasado junio, período que marca el inicio del verano, cuando el monto ascendió a 15.8 millones de dólares, según reflejan los registros de la Dirección General de Aduanas (DGA).

Durante el 2024 el país registró temperaturas que alcanzaron hasta los 41.4 grados Celsius, como la registrada el 20 de agosto de ese año en Boca de Mao, provincia Valverde. También, a principios de julio de 2026 los dominicanos sufrieron olas de calor que alcanzaron grados históricos.

A inicios del séptimo mes de este año, tras advertir que “durante los próximos días persistirá el calor intenso”, el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) reportaba que el 29 de junio en Sabaneta, Santiago Rodríguez, la temperatura alcanzó los 39.9 °C, un récord para esa estación, superando los 38.5 °C registrados en 1964. También hubo temperaturas máximas en Mao (38.4 °C), Jimaní (37.1 °C), en Santo Domingo Este (36.6 °C) y en otras ciudades.

Pero esas condiciones no fueron exclusivas de este verano. El 30 de agosto de 2025 la situación llevó al Indomet a emitir una alerta de calor, debido a las altas temperaturas que se registraban en el territorio.

Estas temperaturas pudieran estar incidiendo en que más hogares del país adquieran equipos para climatizar. Los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (Enhogar) de 2022 y la de 2024 evidencian el aumento del uso de los aires acondicionados en las viviendas del país.

Mientras el primer estudio arrojó un porcentaje de 19.1 de los hogares dominicanos que contaban con aire acondicionado, dos años más tarde la cifra ascendió a 28.7, según ambos estudios.

Aunque las importaciones de acondicionadores de aire y sus partes han estado en constante crecimiento en la última década, sumado a la cantidad de hogares que poseen el artículo, Rafael Rubiera, presidente de la AIRA, considera como bajo el porcentaje de los dominicanos que tienen el artículo. Apunta al poder adquisitivo de la gente y a la carga impositiva como principales causas.

El empresario detalla que a un equipo de esa índole se le grava con un 20 % de impuesto selectivo, un 18 % del impuesto sobre transferencias de bienes industrializados y servicios (Itbis) y un 14 % de arancel. “Si un aire cuesta 25 mil pesos, por ejemplo, reduciendo los impuestos podría venderse en 16 mil o 17 mil pesos”, plantea. En ese sentido, Marcelo Ureña indica que la carga impositiva que enfrentan lo convierte en un sector sensible para evasión.

La recaudación promedio anual por las importaciones de acondicionadores de aire y sus partes aumentó de 942.25 millones de pesos entre 2012 y 2018 hasta los 2,472.18 millones entre 2019 y 2023, para un incremento promedio de 1,529.9 millones de pesos en términos absolutos, según un estudio elaborado por la AIRA y publicado en 2014.

Ureña critica que esos equipos continúen recibiendo el tratamiento de artículo de lujo, cuando asegura que se han convertido en un bien de primera necesidad. “Si se desmonta el impuesto selectivo al consumo que tienen los equipos, se hace más asequible al mercado y, por lo tanto, la demanda se dispara y el monto que representa el desmonte se compensa con la cantidad o el volumen de importación que se realizaría porque la gente aquí no tiene un aire no es porque no lo necesita, es porque no es asequible para tenerlo. Le quitas ese 20 % y reduces la posibilidad de evasión”, señala.

Sobre la importancia que han adquirido los equipos por las condiciones climáticas de calor, agrega que es imposible hacer una operación en un quirófano sin un acondicionador de aire o estar en espacios cerrados en horario diurno sin la climatización que ofrecen esos aparatos.

Los acondicionadores de aire que llegan al país provienen, en su gran mayoría, de China. El 88.7 % del valor que se importó entre enero y septiembre de 2026 provino de esa nación, mientras que solo un 4.4 % de Estados Unidos. El resto se compra en México, España y Corea del Sur, que tienen una participación inferior al 2 %.

Desde Estados Unidos llegan principalmente equipos comerciales (más grandes en tamaño y destinados a empresas e industrias), explica Rafael Rubiera, quien aclara que anteriormente este país era el principal suplidor, situación que cambió luego de que China redujera el costo de la mano de obra, lo que hizo que las fábricas migraran hacia esa nación.

Sin embargo, el asesor de la AIRA, Marcelo Ureña, denuncia la introducción de equipos al mercado dominicano provenientes de China por parte de empresas clandestinas, lo que a su juicio “ha afectado bastante la importación del sector, pero siempre se mantienen”.

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