60% de hogares dominicanos enfrenta dificultades para acceder a vivienda digna
Un 60% de los hogares dominicanos, según el Mivhed, enfrenta dificultades para acceder a viviendas adecuadas debido a altos costos y limitaciones en el financiamiento.
Funcionarios y especialistas reconocen que los programas habitacionales no logran responder a las necesidades de los sectores más pobres. Alrededor del 60% de los hogares dominicanos, correspondiente a los tres primeros quintiles de ingresos, enfrenta serias dificultades económicas para acceder a una vivienda adecuada.
Rafael Alejandro Morel, director del viceministerio de Vivienda y Hábitat del Mivhed, destacó durante un encuentro organizado por Ciudad Alternativa que el costo de adquirir una vivienda supera la capacidad económica de gran parte de las familias.
El funcionario explicó que las familias requieren destinar entre el 30% y el 33% de sus ingresos a cubrir el costo de una vivienda. Sin embargo, “los primeros tres quintiles de la población tienen serias dificultades, no tienen ingresos para cubrir el costo de una vivienda adecuada”.
Morel señaló que el desafío del Mivhed es eliminar esa brecha y para ello han realizado alianzas con instituciones del Estado que apoyan la producción y que trabajan para aumentar el ingreso de las familias.
No obstante, enumeró varios determinantes que afectan el acceso a viviendas dignas, entre ellos el costo de los terrenos y las limitaciones de la planificación territorial, siendo el financiamiento el más relevante de todos.
Según Morel, “nosotros tenemos barreras estructurales que bloquean el acceso al financiamiento y para los que no tenemos bloqueos, el financiamiento es muy costoso y representa para la mayoría de las familias que adquieren una vivienda más del 50% del costo de la vivienda en la mayoría de los casos”.
A esta dificultad se suma el elevado costo de los préstamos hipotecarios. Morel reiteró que, bajo las condiciones actuales del mercado, muchas familias terminan pagando más dinero en intereses que por el valor de la propia vivienda.
El funcionario reconoció además que los mecanismos tradicionales de financiamiento excluyen a una parte importante de la población, debido a los requisitos establecidos por las entidades bancarias.
Como ejemplo, reveló que, durante el diseño de Mi Vivienda, se seleccionó inicialmente un grupo de 500 potenciales beneficiarios, pero las dificultades relacionadas con el acceso al crédito impidieron avanzar como se había previsto.
Ante las limitaciones identificadas, Morel anunció que el Ministerio de Vivienda trabaja en el diseño de un programa denominado Vivienda Solidaria, mediante el cual se pretende facilitar el acceso al financiamiento habitacional sin depender exclusivamente de la banca tradicional.
La iniciativa, que forma parte del interés en modificar los mecanismos tradicionales de intervención para enfrentar las causas estructurales del déficit habitacional, contempla mecanismos de vivienda cooperativa y la utilización de fideicomisos para canalizar recursos hacia organizaciones sociales y cooperativas interesadas en desarrollar proyectos habitacionales.
Según explicó, estos instrumentos permitirían que las propias comunidades participen en la definición de las viviendas que necesitan construir. Morel señaló también que el ministerio desarrolla estudios y recibe asistencia técnica de organismos multilaterales para estructurar estos mecanismos.
No obstante, durante su intervención no precisó la fecha de implementación del programa ni los recursos que serían destinados a su ejecución.
Por otro lado, en el panel moderado por la periodista Indhira Suero, la investigadora Jenny Torres, especialista en pobreza, género y políticas públicas, advirtió que la magnitud de las intervenciones gubernamentales continúa siendo insuficiente frente al déficit habitacional acumulado.
Luego de presentar cifras y estimaciones propias, Torres cuestionó que, frente a un déficit cuantitativo superior a las 300,000 viviendas, la respuesta del Estado sea construir entre 15,000 y 24,000 unidades en un período de seis años.
‘La escala de la respuesta no se corresponde con la escala del problema’, expresó la también activista durante este seminario sobre vivienda y hábitat en República Dominicana.
Asimismo, cuestionó que los programas habitacionales estén orientados principalmente a familias con capacidad de endeudamiento, dejando fuera a quienes enfrentan mayores niveles de pobreza.
A su juicio, iniciativas como Familia Feliz y Mi Vivienda pueden beneficiar a determinados segmentos de la población, pero no constituyen una solución suficiente para los hogares de menores ingresos.
‘Ese quintil uno, dos y tres no lo vamos a resolver con Familia Feliz, no lo vamos a resolver con vivienda y ya’, sostuvo la investigadora, quien además opinó que esos ‘programas sociales’ mantienen esa concepción de la vivienda como un bien de mercado para quienes tienen la capacidad de pago.
Torres también criticó que las políticas públicas se concentren en entregar edificaciones sin garantizar condiciones adecuadas en el entorno, como acceso a servicios básicos, oportunidades de empleo y medios de subsistencia.



