Tala de árbol centenario en Los Prados divide a vecinos
La tala de una anacagüita centenaria en Los Prados generó reacciones de tristeza y frustración entre residentes que cuestionan el proceso.
De acuerdo con una vecina que reside en la zona desde hace 53 años, la pérdida de la anacagüita es lo más cercano a una “tragedia” que ha vivido el sector. La vecina confesó que teme que esta situación no sea un caso aislado y se convierta en una “tala indefinida”.
Los daños que habría provocado la caída de una rama sobre un vehículo y el deterioro que presentaba parte de su estructura figuran entre las razones expuestas para la tala de una anacagüita centenaria en la intersección de las calles Rafael Abreu Licairac y Altagracia Saviñón, en el sector Los Prados, una decisión que ha generado tristeza, devastación e impotencia entre residentes.
‘¿Qué está pasando?, ¿con qué permiso?, ¿quién está autorizando?’ son solo algunas de las preguntas que reflejan la frustración de los vecinos ante la pérdida inesperada de un árbol que cobijaba a diversas aves y daba vida a una comunidad que hoy se manifiesta de luto.
Indicó que no es la primera vez que se presentan circunstancias similares. Tiempo atrás, en la calle Rafael Abreu Licairac, frente a la empresa Anclaterra, se realizó la tala de dos árboles de nin, lo que genera dudas entre los residentes sobre si los permisos realmente son tramitados o si los cortes se ejecutan de forma arbitraria.
‘Nos sentimos como entre la espada y la pared, impotentes’, expresó una residente al referirse a la tala del árbol que, según explicó, llevaba décadas en la zona. La vecina solicitó mantener su identidad en reserva, por lo que se le identifica con las iniciales M. D.
La munícipe cuestionó que los comunitarios no fueran consultados antes de la intervención y manifestó dudas sobre las informaciones que han circulado en torno a las autorizados para retirar la planta. ‘Hay unas informaciones encontradas que no tenemos cómo manejarlas. Primero dijeron que habían comprado la casa y le habían dado permiso para tumbarla; ahora dicen que eso era patrimonio natural y que después dieron un permiso. Nos sentimos entre la espada y la pared’, declaró M. D.
Asimismo, sostuvo que en el sector existen otros árboles que los residentes procuran conservar y lamentó la desaparición de uno que formaba parte del entorno desde hace años sin haber generado problemas en el pasado.
En contraste, Carlos José Soto, quien asegura tener 20 años trabajando en la zona, consideró que el árbol ocasionaba inconvenientes y que su estado ameritaba retirarlo. Entre los problemas, mencionó daños a vehículos y el riesgo de caída de ramas durante los períodos de lluvia.
‘No había forma ya. Esa mata ya estaba muy cansada, había que cortarla’, declaró Soto.
Por su parte, Ele Cabrera, trabajadora doméstica en una residencia cercana, sostuvo que la permanencia del árbol dependía del riesgo que representara. A su juicio, si podía provocar daños humanos o materiales era preferible eliminarlo; de lo contrario, debió conservarse.
Los comunitarios relataron que la propiedad donde se encontraba la anacagüita perteneció durante años a una familia que decidió venderla. En la actualidad, una empresa funciona en los terrenos.
Según empleados que prefirieron no identificarse, la tala se realizó con los permisos correspondientes debido a que el árbol ocasionaba daños en el inmueble y levantamientos en el pavimento. Vecinos y personas que frecuentan la zona señalaron que el inmueble pertenecería a la compañía Apolo Valet Parking.
La comunidad sostiene que existían alternativas para el caso y clasifica la tala como una acción innecesaria que pudo solucionarse con un proceso de saneamiento. Insisten en que la madera no estaba completamente podrida, sino que el árbol ‘seguía vivo’ y podía salvarse.
Asimismo, la directiva de la junta de vecinos indicó que es ‘lamentable que un árbol que había sido declarado Patrimonio y Monumento Natural de Santo Domingo mediante la Resolución núm. 0015-2022 terminara siendo derribado, sin que la comunidad haya conocido de manera clara y transparente las razones técnicas que llevaron a retirarle dicha protección ni las alternativas que fueron evaluadas antes de tomar una decisión irreversible’.
Recalcan que nunca fueron convocados para participar del proceso, tratándose de ‘un asunto de gran impacto para nuestra comunidad y de un patrimonio que nos correspondía defender como ciudadanos y residentes del sector’.
Un deterioro que habría motivado la tala
Justo Ferrer Peguero, podador que participó en los trabajos, explicó que la tala del árbol se vio motivada luego de que una rama cayera sobre un vehículo, provocándole daños.
Detalló que la anacagüita se encontraba en un estado de descomposición parcial, por lo que inicialmente se contemplaba retirar únicamente la parte deteriorada.
Sin embargo, según su versión, la decisión cambió debido al peligro que representaba la inestabilidad de la estructura completa.
Ferrer Peguero añadió que, al evaluar la proporción de madera seca frente a la parte que aún permanecía verde, se decidió cortar la anacagüita completa.
El trabajador indicó que el espacio quedará como área verde, aunque no precisó si existe un plan para sembrar otro árbol o recuperar la vegetación del lugar.



